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Mobbing o Acoso Laboral. Parte I.

MOBING

Después de las fiestas navideñas y de unos días de descanso en los que hemos disfrutado de nuestras familias, empezamos el año 2017 cargado de nuevos propósitos, proyectos y temas jurídicos de los que hablar.

En esta ocasión nos centramos en el mobbing o acoso laboral, un tema que por desgracia cada vez está más a la orden del día, a veces de forma descarada pero en la mayoría de ocasiones de una manera muy sutil por parte del acosador, con la consiguiente dificultad a la hora de demostrarlo ante un Juez.

El acoso laboral se da cuando dentro de una empresa el hostigador u hostigadores ejercen violencia psicológica de forma habitual, y durante un periodo de tiempo prolongado, sobre un compañero de trabajo con la intención de que éste abandone su puesto de trabajo.

Existen varios tipos de acoso laboral, en función de quien hostiga y el rango que ostenta dentro de la empresa.

Mobbing ascendente, dentro del mobbing vertical, es el llevado a cabo por uno o más subordinados sobre una persona de rango jerárquico superior, es decir, acosan a su jefe. Suele darse este caso cuando el trabajador se incorpora directamente como jefe a la empresa y algún otro empleado quería su puesto y no lo ha conseguido.
Puede ocurrir también cuando un trabajador es ascendido a un puesto de mayor responsabilidad, pasando a dirigir a sus antiguos compañeros.
Mobbing descendente o “bossing”, mobbing vertical, el más habitual. El jefe es quien acosa a sus subordinados, por ejemplo para destacar frente a sus subordinados, hacerse respetar como jefe o querer que el trabajador se vaya voluntariamente, evitando el despido, y la correspondiente indemnización.

Mobbing horizontal, un trabajador se ve acosado por un compañero con el mismo nivel jerárquico. Acostumbra a ser por problemas personales, competencia, celos, incluso he llegado a ver casos en los que se hacía por diversión a un trabajador con cierto grado de discapacidad.
Creemos que una buena prevención es la base para cortar el problema de raíz, para ello os explicaré brevemente las fases del acoso laboral y su importancia para poder identificarlas y pararlo a tiempo.

1. Fase de seducción, el hostigador quiere ganarse la confianza de su víctima, para descubrir sus debilidades y saber como atacarla.

2. Fase de conflicto, se empiezan a generar problemas en el trabajo o de carácter personal con la víctima, ya sea por tener intereses, u opiniones diferentes.

3. Fase de estigmatización, el trabajador empieza a ser tratado mal. El acosador intentará que el resto de empleados se pongan de su parte para ridiculizar todavía más a la víctima, haciéndola sentir más sola.

4. Fase de intervención desde la empresa, se da cuando la empresa tiene conocimiento de la situación de acoso a un trabajador y toma medidas para tratar de resolverlo.

– Puede ocurrir que el conflicto se solucione de forma positiva, cuando la empresa decide cambiar de lugar de trabajo al trabajador o bien al acosador, y toma medidas para evitar que se vuelva a producir, pudiendo llegar incluso a sancionar al hostigador.

– También puede darse la solución negativa del conflicto, cuando la empresa cree que la víctima es la problemática, pensando que se lo ha buscado o que inventa o exagera el acoso sin investigar lo que ha ocurrido realmente.
En este caso, la empresa “acosa de forma pasiva” al trabajador, creyéndolo culpable de lo que le ha sucedido.

5. Fase de marginación, se excluye a la víctima del mundo laboral, mediante despido, jubilación anticipada…
La finalidad del hostigador es que la víctima pida un traslado o se vaya de la empresa.

6. Fase de recuperación, afortunadamente para la víctima, todavía existen compañeros de trabajo dispuestos a ayudar, negándose a participar en la burla y el acoso a un compañero o alguien que desde fuera tiene conocimiento de lo que ocurre y ofrece apoyo a la víctima.

Por desgracia hemos conocido de cerca casos de mobbing y podemos decir que algunas de las conductas que más se repiten por parte del acosador son,

– criticar constantemente el trabajo hecho
– asignar trabajos que no le corresponden y son de una categoría inferior
– dar un volumen de trabajo superior al habitual sabiendo que no podrá cumplir con los plazos o por el contrario darle poco trabajo.
– ubicar al trabajador en un lugar apartado de los demás.
– humillarlo, insultarlo, gritarle delante de los compañeros, difundir rumores sobre su vida personal, burlarse de algún defecto personal…
– y en ocasiones acoso sexual y violencia física.

mobbing

Las consecuencias para la víctima son devastadoras en la mayoría de los casos aunque cada persona reacciona de forma distinta según sus habilidades, capacidades o recursos para afrontarlo.
El principal es el estrés laboral, la persona afectada puede presentar patologías psicosomáticas que van desde dolor de cabeza o espalda a palpitaciones, temblores, desmayos, dificultad respiratoria, problemas digestivos, trastornos del sueño, disminución de la autoestima, entre otros.
Nuestro consejo es que cuando el acoso laboral esté afectando a nuestra salud tanto física como emocional solicitar la baja médica.
Independientemente de tener o no la baja médica, lo aconsejable es comunicar por escrito a la empresa que está siendo víctima de acoso y quedarse con una copia sellada del escrito. Al tener conocimiento de los hechos, la empresa debería abrir una investigación.
Estos hechos se deberían denunciar ante los tribunales, pudiendo acudir a distintas jurisdicciones según cada caso concreto, ya sea por la vía penal si se han cometido delitos de coacciones, amenazas…
A través del Juzgado de lo Social si el acosador es el empresario con el fin de conseguir la extinción del contrato.
Por la vía civil para pedir la responsabilidad extracontractual del agresor.
Ante el Juzgado Contencioso Administrativo cuando la víctima es un funcionario público.
Así mismo si a causa del acoso sufrimos una enfermedad que nos imposibilita para trabajar podremos acudir a la Seguridad Social para que se nos reconozca la pensión correspondiente.
Como hemos visto el acoso laboral afecta tanto a hombres como a mujeres, en el siguiente artículo trataremos sobre el mobbing hacia las mujeres, ya sea el acoso sexual o el acoso que sufren muchas mujeres por el hecho de ser madres.


Abogada y Licenciada en Criminología, madre de 2 niños y apasionada de la cocina, la repostería y de un buen libro. Defensora de los derechos de las familias, trabajando para conseguir una conciliación familiar y laboral real. -> Estoy en Mama Legal

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  1. Y algo que, con la crisis, ha aumentado bastante como fomentar el hacer horas extras no remuneradas, llevarse trabajo a casa, etc. Se podría considerar también acoso? Los casos que conozco nunca llevan una petición formal, pero es difícil negarse cuando lo hacen el resto de trabajadores.

    • Gracias por tu comentario Papabichoraro.
      Efectivamente cada vez más empresas se aprovechan de la situación económica y dan más trabajo no remunerado a sus empleados.
      A menudo nos vemos obligados a cumplir con esas horas de más cuando el resto de los compañeros lo hacen y si queremos tener futuro en la empresa.
      Aunque en este caso no creo que se trate de mobbing como tal, más bien se trata de exprimir a los trabajadores, de obtener mayor rendimiento sin pagar más a cambio, y esto es ilegal.

  2. Muy buen artículo. A veces es tan sutil, que no somos capaces ni de detectarlo. Es muy importante que se difunda para que la gente acosada se de cuenta de que lo está siendo. Gracias. Un abrazo buenrollero!

    • Gracias por tu comentario Papás casi primerizos.
      Desde Working Mama queremos que se conozcan los Derechos de los trabajadores para hacerlos valer y en caso de mobbing que se pueda detectar lo que está ocurriendo y buscar solución.

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