Porque la maternidad inspira
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Madre de una Bebé, Embarazada, Encuentra Trabajo e...

Madre de una Bebé, Embarazada, Encuentra Trabajo en 28 días.

embarazo en el trabajo

Hace unos meses se puso en contacto conmigo una madre que me ha comentado que quería quedar para contarme su situación y ver como le podría ayudar. Se quedó sin trabajo y no tenía muy claro si quería buscar un nuevo empleo, emprender o tomarse un tiempo para reflexionar sobre su futuro. Durante la reunión me contó su historia y entre lagrimas expresó su gran desacuerdo con lo que le había pasado por lo injusto y doloroso que fue para ella. Acordamos el planning de las próximas reuniones y nos despedimos con un gran abrazo. Su historia no es la primera ni la última que he escuchado en mi carrera profesional, pero por mucho que uno se puede acostumbrar a ciertas situaciones, siempre me impactaba y siempre me impactará la forma en la que se trata personas en las empresas y el poco don que tienen las empresas para gestionar el talento. La frase que siempre repito a las personas que atiendo es “todo pasa por alguna razón y para que suceda algo, hasta que no salgas de tu zona de confort no lo verás ni lo vivirás”. Y efectivamente sucedió en el caso de ella, al salir de la zona de confort, al dar un paso y pasar a la acción, las oportunidades aparecen.

Aquí os dejo con su historia, la historia de una madre de un bebé, que ha encontrado el trabajo en 28 días estando embarazada de su segundo bebé. Podría ser casi la noticia de un telediario porque es cierto que no sucede muy habitualmente pero sucede y hay que dar la visibilidad a estas mujeres que lo consiguen y a las empresas que son capaces de ver más allá del sexo de los candidatos en los procesos de la selección. Os deseo a todas las madres que estáis en la búsqueda de empleo que no os rindáis, y que encontréis las empresas con los proyectos acorde a vuestras necesidades. Quedaros con los consejos que vienen más abajo, ya que vienen de una persona que recientemente paso por la situación en la que seguramente muchas de vosotras os encontráis. Ella lo consiguió, vosotras también lo podéis conseguir 🙂

working mama

Madre de una Bebé, Embarazada, Encuentra Trabajo en 28 días.

Hace casi 3 años mi marido se arrodilló y me pidió de casarnos. Encantada, dije que si.
Tenía 28 años. Trabajaba desde hace 2 años en una start up y estaba muy a gusto con el equipo, con mi posición y con mis jefes. Adoraba ir al trabajo y le echaba todo mi compromiso y ganas para hacerlo bien, aprender constantemente y hacer crecer de manera sana a mi empresa.
Era un viernes de noviembre. Llevaba unos días de mucho malestar, así que decidí hacer un test de embarazo y…¡2 líneas muy marcadas! Estaba embarazada. El bebé hubiera nacido justo por las fechas de la boda, así que decidimos adelantarla un mes y organizar un ceremonia ultra íntima, con barriga de 8 meses, nuestros padres y buena comida.
Trabajé hasta la semana 37 de embarazo. Dejé todo mi trabajo adelantado con 6 meses vista. Se despidieron de mi con un largo aplauso y un bonito regalo. Muy conmovedor. Ya llevaba en la empresa 3 años y siendo una start up, era como una segunda familia.

Nació mi pequeña y mi vida cambió. A partir de entonces dejé de ser una chica joven y desenfadada para convertirme en Mujer Madre y Trabajadora.

Me reincorporé al trabajo cuando la niña tenía 6 meses. Fue muy doloroso: dejarla en la guardería tan chiquitina, todo el día, porque decidí no coger la reducida. Seguí dándole el pecho hasta hace 2 meses, hasta sus 18 meses.
Al reincorporarme al trabajo, me cambiaron de la posición y estuve muy contenta con el cambio porque iba a conocer otra parte del negocio. Después de los primeros 2-3 meses, empece a advertir que las cosas estaban cambiando en negativo y que de nada servía mi compromiso con el trabajo y ganas de hacerlo bien. Todo lo que hacía estaba mal y me sentía inútil. Sin más me dijeron un día “Si te quieres ir, lo entendemos”, “Estas conduciendo un Ferrari y si no sabes ir a la velocidad, te estampas” (Ellos por supuesto eran el “Ferrari” y yo la torpe que no lo sabía conducir…en fin…).
Me fueron apartando en la sombra absoluta. Dejaron hasta hablarme. La ilusión y el amor por mi trabajo no cambiaron y a pesar de “la sombra”, decidí seguir con lo mío, continuar aportando mi granito de arena, sobre todo de cara a los proveedores externos, que al fin y a al cabo, eran los que podían apreciar mi trabajo y con los que podía tener bien alta mi “marca personal”.

Un día, una “compañera”, una de estas pesaditas que viven por el trabajo y afirmar su potencial sobre los demás, me insultó diciéndome “Cuando te vas a casa, aquí seguimos trabajando”. Lo hablé con mis jefes. No cambió nada. Hasta creo que era su intención hacer que yo no estuviera a gusto y me marchara.
Viví así 1 año. Fue horrible. Mi autoestima fue cayendo en picado. No entendía que estaba pasando. Pensaba que estaría más a la altura. Me empezó a doler mucho el pecho, lloraba a menudo. Empecé a hacer meditación. Mi marido me estuvo apoyando durante todo este tiempo, empujándome a buscar otro trabajo y dejar de una vez este lugar infernal.
Pero no era fácil. Prefería aguantar toda esta mierda (disculpad la palabra poco ortodoxa, pero de aquello se trataba) porque a las 5:30h podía salir del trabajo e ir con mi niña. En otra empresa, hubiera tenido que empezar desde cero, enseñar lo que valía, trabajar hasta mínimo las 7h de la tarde…

Una mañana llegué a la oficina como cada día, a las 8h de la mañana. El director comercial estaba ya en la oficina, “¡que raro!”, pensé. Me llamaron a una sala y… la tropa estaba allí dentro, en todo su esplendor, con una abogada, para echarme a la calle, por la puerta de atrás. Me dijeron que no era nada personal y que mi rentabilidad había bajado.
¡Bullshit!
Fue un golpe que dolió mucho. Me encontraba sin ningún derecho porque no había cogido la reducción de la jornada. Hablé con un abogado y me comentó que podía denunciar solo si un compañero hubiera estado dispuesto a testificar. Opté por dejar todo como estaba y pasar página.
Disfruté de mi niña, me apunté a yoga con ella. Empecé a aplicar a las ofertas de trabajo y en una semana ya tenía la agenda llena de entrevistas. No sabía que la parte más interesante de la historia, estaba aún por llegar.
Estaba muy cansada, agotada, con acidez…¡si! Ya la mayoría lo habréis entendido, ¡volví a estar embarazada!
¡Esto es el destino! Ésto se convertía en la ocasión perfecta para disfrutar de mi familia y de mi embarazo, para pararme a pensar. Pensar en lo que quería de verdad. ¿Seguir trabajando en una empresa? ¿Emprender? ¿Cuáles eran mis prioridades?
Esto era lo mas importante. En función de mis prioridades, hubiera escogido un camino u otro.

Para mi eran las siguientes:

  • Flexibilidad horaria
  • Valores de la empresa: 100% family –friendly con mucho respeto para las madres
  • Posición: Kam o Ecommerce Manager o multitasking para un proyecto más pequeño.

 

Tenía muy claro lo que no quería. No quería una empresa de tiburones que fomente la competitividad entre compañeros. Tampoco me interesaba el salario. Activé mi red de contactos, pero no de manera masiva. Solo contacté con gente que iba a apreciar mi valor. Me despedí vía Linkedin de todos mis proveedores y la mayoría me envió su apoyo y recomendaciones en mi perfil de Linkedin.
Contacté con empresas fundadas por madres trabajadoras, como Mammaproof, Working Mama y con un profesor de un máster que después de 20 años, dejó la empresa donde trabajaba para crear su proprio negocio con el fin de divulgar la felicidad en el trabajo. Como podéis ver, eran proyectos acordes a mis necesidades.
Mientras tanto, recibí una llamada de una consultora de Recursos Humanos con la que mantuve una entrevista y me informaron que seguía en el proceso. Con mucha tranquilidad y serenidad, les informé que estaba embarazada de 3 semanas. “Conociendo la empresa, no será un problema”. Sin hacerme ilusiones, me presente a la entrevista. Estaba relajada y segura de mi misma. Sabía lo que quería y lo iba a explicar.
– “Además, quiero comentar un tema. Estoy embarazada de 3-4 semanas”, le dije.
– “No me importa. Si las mujeres no os quedarais embarazadas, no hubiera personas en este mundo”, me respondió. Le explique un ejemplo muy sencillo para demostrar realmente quien era y que estaba buscando.

“En mi anterior trabajo me habían tratado como una naranja, exprimiéndome hasta el final y cogiendo todo mi zumo. Jejeje Ahora busco otro tipo de empresa. Busco una empresa que cuide al empleado como una flor y no como una naranja. Porque una flor necesita ser cuidada para que crezca sana y bonita y así formar parte de un jardín sano y bonito”.

La persona que me entrevistó, se rió mucho jeje. Eran 2 formas distintas de liderar un equipo. Estar en frente de ellos o estar a su lado.
El feeling fue buenísimo por ambas partes y… nos escogimos el uno al otro. Mi paro duró solo 28 días. Esto es muy fuerte! Madre de una bebé, embarazada, encuentra trabajo en 28 días. ¡Toma ya!
Decidí seguir colaborando con los 3 proyectos que os comente anteriormente. Porque creyeron en mi y me ofrecieron no solo su hombro donde llorar, sino su apoyo real para colaborar con ellos.
Estoy agradecida de la suerte que tuve. Pero, si comparto con vosotras mi experiencia, es para explicar como he influido en mi destino. Mi refrán es: 49% fortuna, 51% virtud. Es decir, está en nuestras manos el poder de hacer que las cosas pasen. Y ya que depende de la suerte también, lo único que podemos hacer es crear opciones para que tarde o temprano, una acabará triunfando.

LA ESTRATEGIA que seguí yo y la recomiendo a todas vosotras que estáis buscando el empleo.

  • Aplicar filtros. Saber lo que quieres: empresa family- friendly y equipo humilde. 0% mal rollo, 100% equipo. A la hora de la búsqueda, he sido selectiva, invirtiendo mi tiempo y energía solo en proyectos con potencial para mi.
    Ser tu misma. Es muy importante estar segura de lo que eres, de lo que crees y ser transparente. Si no encajas, mejor saberlo antes porque al final, se volvería a convertir en un infierno. Si encajas y el sentimiento es reciproco, escucharás la música de unos violines.
  • Networking. A. Activa tus contactos. LinkedIn es una ventana abierta a todos los que quieran saber mas de ti. Pide a quien haya trabajado contigo, que comparta 1 o 2 líneas sobre ti. La mayoría estarán encantados de hacerlo. B. Ayuda y colabora con proyectos en los que crees. Aunque sean sin compensación económica. El karma te lo devolverá o, por lo menos, habrás aprendido nuevas cosas.
  • No llores por lo que te ha pasado. Pasa la página. Todo sirve de algo en la vida. Lo que pasó a mi, por ejemplo, fue la oportunidad para alejarme de gente tóxica. Empieza a construir “tu vida ideal”. Desayuna bien, cuídate, mímate. Haz un listado de cosas que no podías hacer por falta de tiempo y…¡empieza el reto! Esta será una etapa pasajera. En cuestión de tiempo volverás a encontrar trabajo así que, si fuera tu, no perdería ni un segundo!

 

Esta historia la dedico a mi marido, a mi niña hermosa y al bebé que está a punto de llegar. Y a vosotras. Madres luchadoras y multitasking, capaces de trabajar, gestionar un hogar, cuidar, amar y educar a los hijos, llevarlos a hacer deporte, al médico, … y que con una sonrisa os repartís la única hora de tiempo libre que tenéis por semana, para ver un amiga o ir a cultivar vuestro proyecto personal. ¡Chapó chicas! Porque quien piensa que a las 5:30 nos vamos a casa y hemos acabado de trabajar, está muy pero que muy alejado de la realidad.

La culpa no es de la sociedad. La sociedad está formada por personas. La culpa es de las personas. Cuando una mujer se convierte en madre, tiene el 50% de probabilidad de sufrir lo que he sufrido yo, aislamiento y “juegos” psicológicos y, ser considerada “menos productiva”. Todo depende del tipo de la persona que sea tu jefe.

No podemos hundirnos y “tirar la toalla”. No se puede renunciar. Tenemos que luchar por nuestros derechos, decir un NO a las injusticias y discriminaciones y mientras tanto, buscar un proyecto profesional adecuado a nuestras necesidades. Es cuestión de equilibrio. Cuando estamos trabajando, hay que trabajar a tope y bien. Pero no pueden pedirnos sacrificarnos como personas. Como en cada relación, no puede haber siempre solo un ganador. Hay que educar desde las universidades a los futuros directivos de mañana. Debería que existir una asignatura que se llame “Valores”. Hay que invertir en las personas, en las madres, y dotarlas del reconocimiento que ahora no tienen.

A vosotras! Os abrazo una a una.

Mujer, madre, embarazada y trabajadora feliz.

Os dejo mi email por si alguna de vosotras quiere comentarme algo por privado:   womansweetmother@gmail.com

flores


Madre de 1 niño, enamorada de la fotografía, diseño, naturaleza y un buen té. Profesionalmente consultora en rrhh (selección, outplacement, orientación profesional, desarrollo) con un gran sueño de convertir las empresas en espacios con un enfoque del trabajo respetuoso con la familia y la vida personal.

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