Porque la maternidad inspira

Adiós freelance, bienvenida nómina.

Ha pasado un tiempo desde del último post…ya lo sé. La Workingmama ha empezado una nueva vida en la ciudad más bonita del mundo, jajaja. Bueno, los que me conocen ya saben que me encanta Valencia y disfruto cada día de esta ciudad tan hermosa pero a la vez algo humilde con sus encantos, con una luz increíble, la comida inmejorable y sobre todo la gente…relajada, amable y abierta. Pero hoy no os quería escribir sobre la ciudad si no de mis reflexiones para finalizar este año tan intenso en diferentes acontecimientos y cambios.

Después de las Navidades de 2016 tomamos la decisión de volver a Valencia, una decisión que ya sabéis que no ha sido del todo fácil, ya que al poco de tomarla empezamos la reforma total de nuestro piso. Yo estaba terminando unos proyectos en Barcelona aún siendo autónoma y cada vez teniendo más claro que quería volver a tener una vida laboral algo más normalizada, segura y definida. Y aquí creo que era el momento más importante en mi vida profesional, otro punto de inflexión,  desde que he sido madre…la vuelta al trabajo (en una empresa, no para una empresa).

Estoy muy contenta de haber tenido la oportunidad de conocer el mundo del emprendimiento, ha sido una experiencia muy rica y creo que también muy necesaria el hecho de vivirla de primera mano para mi profesión. También ha sido muy importante reconocer que ser autónomo (emprendedora suena mejor jaja) no es mi camino y que quiero y necesito encontrar un trabajo.

¿Porque emprender no es lo mío?

Punto UNO: Internet

Me estaba haciendo esta pregunta ya que todos los días estaba bombardeada por los mensaje positivos y motivadores para seguir adelante con el proyecto y que emprender es la única vía de la libertad y crecimiento profesional. En serio, poca información he encontrado en Internet y pocos artículos sobre los puntos positivos de un trabajo asalariado y negativos del emprendimiento como una comparativa. Y lo que tengo claro es que en ciertas ciudades hay un verdadero boom del emprendimiento y startups y si “solo” trabajas en una empresa ya no molas tanto como alguien quién tiene su negocio. Puede que exagere un poco, pero he tenido esta sensación durante un tiempo. Así que a pesar de no estar 100% segura del éxito del proyecto, tanto de Workingmama como de trabajar como freelance seguía estudiando diferentes métodos de llegar al público (porque sin público no hay clientes) y he descubierto una cosa importante: qué no me gusta todo el rollo de las RRSS  y marketing digital..y punto. Y sin este canal, ningún proyecto de este tipo jamás se convertirá en un trabajo rentable. Lo que no me gusta del famoso social media plan, que cada proyecto pequeño de emprender debería que tener, es simplemente que en realidad no tiene nada que ver con mi profesión y me costaba realizarlo. No me sale publicar cada día algo en las RRSS con sus hashtags bien pensados para el SEO. Aunque sea 3-4 veces por semana como me lo propuse al principio, me llevaba más tiempo pensar en lo qué publicar y cómo, que hacer mi trabajo en sí. Hay personas que se pasan el día con el móvil en la mano, haciendo fotos y publicándolas con los comentarios adecuados pero a mi no me gusta pasear por el parque o participar en un evento twitteando o pensando en qué publicar y cómo. No me nace. Señor facebook no ayuda en la materia y como cada negocio quiere ser rentable, por lo tanto el alcance de las publicaciones es cada vez más pequeño (será más grande si se paga la publicidad). Para dar un ejemplo, de los 700 seguidores (gente que entiendo que quiere seguir las noticias del portal) que tiene Workingmama en Facebook solo unos 150-200 verán en su muro el post publicado en la fanpage!

Me gusta escribir cuando me apetece y si tengo tiempo (últimamente he decidido dedicarlo más a mí que a los demás), y queriendo tener la visibilidad hay que tener una disciplina en publicar el contenido. Además el mundo de SEO, Google y RRSS con sus algoritmos que cambian cada dos por tres y con sus reglas sin reglas (si, parece ser que no hay nada claro porque en cualquier momento puede cambiar o depende de mil factores fuera de tu control) hicieron que me sintiese que ando por un terreno que es imposible de conocer bien. Y claro, si añadimos a esto pocas ganas de exponer la vida privada publicando cada café que me tomo o la mesa en la que trabajo (típicas fotos molonas de la emprendedoras ;-)) y en general la falta de pensamiento estratégico para promocionar el negocio tipo colgar fotos de talleres, sesiones o eventos en los que participaba  (siempre se me olvidaba sacar una foto de los talleres o eventos) me di cuenta que no es el camino por el cual debo seguir.

Así que en conclusión el mundo de marketing digital lo dejo para profesionales y aficionados en la materia, mientras yo me quiero dedicar a lo mío que es asesorar y ayudar a las personas en el desarrollo de sus carreras profesionales y otros temas relacionados con Recursos Humanos (o gestión de personas mejor dicho).

Punto DOS: Dinero

Vamos a ver, aunque no soy muy buena en mates porque mi fuerte siempre han sido las letras, si me pongo a descontar lo que tengo pagar por querer trabajar, se me quitan las ganas. Y no sólo hablo de la cuota de autónomo que el primer año más o menos aún puedes pagarla sin sufrir, sino de toda la inversión que tienes que hacer para seguir adelante. Estoy hablando de cada “chorrada” que cuesta dinero desde por ejemplo el pago del dominio para arrancar una web más o menos decente o cualquier curso que necesitas hacer para perfeccionar tus conocimientos si no vienes del mundo de marketing (ya ni menciono contratar a un experto para que te haga la web y luego la mantenga), hasta los gestores o abogados que tienen que ayudarte con la renta o cosas de hacienda. Los gastos los ves por todos los lados pero hay uno más injusto según mi opinión  (y no solo en la mía creo) que es el pago de autónomo independientemente si tu negocio trae algún ingreso o no.  Había momentos que seriamente estaba pensando que no me sorprende tanto la gente que se queda 2 años en el paro sin mover el dedo, descansando y disfrutando de la vida y que a lo mejor la tonta soy yo, la que paga por trabajar y la que se quita voluntariamente las pocas horas de sueño que tiene una madre y de tiempo libre (¿emprender no era para tener más tiempo libre? jajaja). Pero la automotivación y querer  ayudar a otras personas me ha mantenido fuera de la tentación de alimentar las estadísticas del paro durante un tiempo, hasta finalmente decidir de bajar de este tren hacía la “bancarrota” y darme de baja de autónomo. A partir de este momento ya no era emprendedora como dios manda con su proyecto en marcha ;-). Es una broma…no seamos dramáticos. Emprender es una actitud y una competencia…sigo siendo emprendedora pero no en el sentido de emprender un negocio sino en el sentido de emprender micro proyectos vitales o profesionales.

En conclusión: Para emprender hay que tener un colchón muy gordo y ya sabemos de muchos estudios que el negocio empieza a ser rentable aproximadamente a los dos años de un trabajo muy duro e intenso. Y además mi problema es que no sé hacer las cosas de manera ilegal, así que en mi caso ha sido imposible prestar servicios sin una situación legalizada de alguna forma.

Punto TRES: Equipo

Más bien la falta del equipo. Me encanta trabajar con gente, me gusta sentirme parte de un equipo, me gusta permanecer a un grupo de personas que tienen un objetivo común, me gusta sentirme apoyada y prestar el apoyo si hace falta y por ultimo me gusta interactuar porque me siento mucho más creativa y motivada cuando hay alguien o un grupo de personas que apuesta por mí. Emprender, salvo que uno tenga un equipo es muy duro ya que es solitario. Tenía que ser la creativa, la contable, la escritora, la editora, la comercial, la fotógrafa, la community manager….todo en uno. Pero si tenía una duda la podía consultar con la pared que tenía en frente, con el perro y la taza del té. Bueno, si sois emprendedoras ya conocéis esta sensación de soledad y puede que os gusta a algunas. A mi no me ha gustado y lo quería cambiar.

Punto CUATRO: Una base

Prefiero trabajar en un entorno con una base estructural aunque sea mínima. Me di cuenta que el proyecto Workingmama quizá podría llevarlo a cabo desde una organización u organismo más grande que mi propia casa y que me siento mucho mejor teniendo claro lo que tengo que hacer cada día. Me explico, cuando uno tiene su negocio, el día a día se tiene que inventar solo, igual como las tareas y proyectos a llevar. Trabajando en una empresa, normalmente trabajas con un objetivo dado de arriba y con unas tareas que desempeñar más o menos definidas. Dependiendo del trabajo y en mi caso, el método de trabajo normalmente lo creo yo pero sé donde estoy y hacía donde voy. Con el negocio por supuesto debes saber a donde vas, pero hay muchos factores fuera del control que pueden interponerse en el camino y no tienen que ser stricte relacionados  ni con tu actividad, ni con tu actitud o conocimiento. Cómo por ejemplo, en mi caso, la falta de constancia e ideas para alimentar diariamente redes sociales influyó negativamente al alcance de mis servicios.

Así que me despido del año 2017 cerrando una etapa muy rica en experiencias y conocimientos como autónoma (freelance, emprendedora o llamadlo como queráis jaja) y abro una nueva etapa de volver a formar parte de un equipo, de compartir un objetivo común y motivarnos mutuamente para seguir avanzando y desempeñando el trabajo con excelencia y calidad. Desde hace dos meses estoy trabajando en una consultora de RRHH de Valencia y he conseguido encontrar una empresa que confía en sus trabajadores y les deja la libertad de horarios y de espacios (podemos trabajar desde casa si queremos) siempre y cuando no dificulten la ejecución de los proyectos. Estoy en una empresa donde se trabaja por objetivos, donde casi todas somos madres y nos organizamos la vida como podemos sin dejar ningún proyecto desatendido ya que sabemos que todo suma y si no conseguimos nuestras metas, todos perdemos.

Para el año 2018 no deseo nada más para mí, salvo que lo que tengo ahora (familia, amigos, trabajo y salud) no cambie. El blog lo sigo manteniendo (ya he pagado el dominio para todo el año ;-)) y aparecerán noticias de vez en cuando. Sigo publicando en RRSS cuando me apetece sin seguir ningún plan en concreto y si queréis podéis seguirme sobre todo por Instagram.

A todos los seguidores de Workingmama os deseo lo mismo que para mí, mucha salud, un buen trabajo o proyecto en marcha y que estéis rodeados de vuestras familias y amigos que muchas veces son el aliento para seguir adelante. A todas workingmamas emprendedoras os admiro mucho y os deseo fuerza y motivación porque llevar un negocio en España es un verdadero reto y uno de lo más difíciles (después de ser madre ;-).

¡A por el 2018 con alegría!


Madre de 1 niño, enamorada de la fotografía, diseño, naturaleza y un buen té. Profesionalmente consultora en rrhh (selección, outplacement, orientación profesional, desarrollo) con un gran sueño de convertir las empresas en espacios con un enfoque del trabajo respetuoso con la familia y la vida personal.

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  1. Natalia

    2 enero

    Felicidades por esta nueva etapa Joana!!!! Me encantó conocerte y seguirte en tu andadura emprendedora!

    Estoy segura que vas a tener muchos exitos en este Nuevo Año!

    Un besazo
    Natalia

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