Porque la maternidad inspira
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Working Mama embarazada

Working Mama embarazada


Cuántas veces, las embarazadas, habéis oído de que durante el embarazo debemos hacer vida normal. Seguimos realizando las mismas tareas en casa, seguimos trabajando y la sociedad nos exige que demos los mismos resultados que antes del embarazo ya que el embarazo no es una enfermedad. Y está claro que no lo es, pero si que es un estado diferente del estado “normal”, es un periodo en el que se gesta una vida, un ser humano está creciendo dentro de nosotras y para ello el cuerpo está experimentando cambios bruscos cuyas consecuencias no siempre son tan bonitas y tan pintadas de rosa como se piensa media sociedad ( o más que media ). En este post, os contaré mis reflexiones acerca del embarazo ya que desde marzo, tengo el honor de participar en este proceso de creación de la nueva vida dentro de mi vientre.

Vida normal durante el embarazo

Desde la primera visita con el ginecólogo, he memorizado la frase de “haz vida normal, sin pasarte con cargar peso, pero a parte de esto sin cambios” y esta muy bien si tu cuerpo se encuentra fenomenal durante el embarazo.

Mi primer embarazo fue así, que si no fuera por la barriga ni me enteraría. No tenía ni nauseas en el primer trimestre ni otros problemas digestivo-gastricos, los dolores de espalda los empecé a notar quizá antes del parto y aunque parí el 31 de julio, ni siquiera se me hincharon los pies, solo un poco los dedos de los pies. Dormía sin ningún problema hasta la última noche antes del parto. Así que sí, era de estas afortunadas mujeres que el embarazo, salvo muy pequeños inconvenientes tales como un ligero cansancio y unas ganas de dormir a cualquier hora, que superé sin ninguna molestia.

Sin embargo el segundo embarazo me está enseñando la otra cara quizá incluso más típica del embarazo: náuseas, dolores intestinales, LA CIÁTICA desde el principio del segundo trimestre y dolores de cadera, pesadez de piernas, despertares nocturnos y a saber que más que aún me quedan unos meses por delante. Y en este estado de molestias continuas estoy reflexionando sobre el mito de “la vida normal en el embarazo”. No voy a mencionar los temas hormonales, los cambios de humor etc ya que digamos que en mi opinión no influyen tanto a la calidad de vida como las molestias físicas que una mujer embarazada puede sentir TODOS los días.

Penalizando el embarazo

Siguiendo en mi reflexión y observación tanto en el entorno laboral como en general en la sociedad, puedo decir que para nada me siento de alguna forma protegida o al menos comprendida por mi estado de embarazo. Desgraciadamente, en la sociedad en la que vivimos, poco da de sí misma para que las mujeres gestantes se sientan apoyadas y respaldadas sobre todo en el entorno laboral. Todas conocemos la problemática de pedir la baja por riesgo de embarazo y que pocas mujeres lo consiguen en un periodo razonable (no la semana 38 cuando probablemente ya estarán de parto como es el caso de mujeres que ocupan puestos de administración). Al final, estamos obligadas a acudir al médico de cabecera y pedir (¡pedir!) la baja por algunas molestias como por ejemplo la famosa ciática esperando no escuchar ningún tipo de comentario tipo “ bueno, no pasa nada, no haces ningún esfuerzo en el trabajo, solo estás sentada así que en teoría deberías que trabajar”. Cuando ya tenemos esta suerte de que nos concedan la baja laboral por enfermedad común (como si estuviéramos enfermas), en gran mayoría de casos nuestro sueldo al final del mes se reduce notablemente. Y me parece que es muy injusto ya que el embarazo es una obra maestra y que requiere muchos sacrificios de parte de la mujer y obviamente es imprescindible para la economía de cada país (crecimiento natural). Por lo tanto, al menos se merece un minimo respeto, no penalización y discriminación salarial al final del mes.

Esta penalización en forma de reducción del salario durante la baja por embarazo es un “gracias” de parte de la sociedad por estar embarazada, un “gracias” por gestar la vida y hacer la labor más importante en la historia de humanidad, un “gracias” por sufrir todas las molestias físicas derivadas del embarazo y a pesar de todo hablar con sonrisa e ilusión sobre este momento tan mágico como es crear la vida, un “gracias” por intentar ocultar las dolencias y a pesar de las náuseas y otros dolores y malestares acudir a tu puesto de trabajo y desempeñarlo con la máxima calidad….Y no pasa nada, «tan solo» delante de nosotras nos espera el parto y postparto, «nada importante» que no requiere preparación y descanso del organismo antes de este esfuerzo heroico. Podemos hacer vida normal hasta que parimos y después de 4 meses volver a la rutina como si no fuera nada, solo un bebé más en el planeta y una madre más con ojeras hasta el suelo, dolores de pecho, cansancio descomunal por no dormir más de 3 horas seguidas y a trabajar que ¡las vacaciones se han acabado!

Protección del embarazo

Aunque estoy siendo irónica y usando algo de sarcasmo como mi arma en todo esto lo que no entiendo, no puedo dejar de pensar en todas estas mujeres que han sufrido mobbing durante el embarazo o después de la vuelta del permiso de maternidad. He conocido algunas madres cuando yo daba talleres de gestión de carreras profesionales para después de la maternidad y otra vez, gracias a mi segundo embarazo, conecto mucho con sus sentimientos y siento mucha impotencia y rabia por lo que veo y observo diariamente.

El embarazo debería que estar protegido, las mujeres gestantes necesitan apoyo emocional y sobre todo sentirse comprendidas. No queremos estar invisibles pero tampoco se trata de que nos aplaudan y “se nos hagan favores”, pero si que hace falta educar a la sociedad en el respeto hacia el proceso de embarazo empezando por los entornos laborales.

¡Qué os parece Workingmamas embarazadas? ¿Cómo lleváis el embarazo y el trabajo?


Madre de 1 niño, enamorada de la fotografía, diseño, naturaleza y un buen té. Profesionalmente consultora en rrhh (selección, outplacement, orientación profesional, desarrollo) con un gran sueño de convertir las empresas en espacios con un enfoque del trabajo respetuoso con la familia y la vida personal.

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